GIMNASIA CEREBRAL EJERCICIOS
GIMNASIA CEREBRAL EJERCIOS DE GIMNASIA CEREBRAL
ENCUENTRA LA C
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UNA VEZ QUE HALLAS ENCONTRADO LA C
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UNA VEZ QUE HALLAS ENCONTRADO LA N
ENCUENTRA EL 6
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UNA VEZ QUE HALLAS ENCONTRADO EL 6
ENCUENTRA LA a
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UNA VEZ QUE HALLAS ENCONTRADO LA C
ENCUENTRA LA i
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UNA VEZ QUE HALLAS ENCONTRADO LA i ES QUE TIENES EXCELENTE MEMORIA Y TU CEREBRO FUNCIONA PERFECTAMENTE POR LO TANTO ASI EVITARAS PROBLEMAS CEREBRALES.
Cerca y Lejos
Cerca y Lejos
Gimnasia visual
Sostén un lápiz o tu dedo en frente de ti, a unos veinte centímetros.
Elige un objeto distante (por lo menos a seis metros), por ejemplo, un poste de luz, un árbol, una bandera. Éstos serán tus puntos cercano y lejano, respectivamente.
En forma alternada enfoca tu mirada en el objeto cercano y el lejano, mirando a cada uno de ellos al menos durante dos segundos.
Repite el ejercicio unas veinte veces y observa los resultados.
Gimnasia visual
Gimnasia visual
Dirección de imágenes
Proceda como en la lección anterior. Luego de un buen relax, vaya dejando correr libremente las imágenes. Observe aquellas que provocan particular tensión muscular. Cuando aparezca claramente alguna de esas imágenes, deténgala, visualícela bien, y descubra en qué puntos de su cuerpo se ha producido tensión muscular. Luego, sin olvidarse de esa imagen, reteniéndola en su mente, relaje los músculos. Relájelos completamente hasta que pueda visualizar nuevamente esas imágenes pero ya sin experimentar ningún tipo de tensión.
Pruebe una, dos, tres veces. Deje correr sus imágenes. Observe aquellas que le provocan especial tensión. detenga esas imágenes que originan tensión y comience a relajar profundamente, hasta que esas mismas imágenes dejen de colocarlo en situación tensa.
Es importante que se adiestre en este ejercicio varias veces. En lo posible aplíquelo en la vida diaria, o en esos pocos minutos de trabajo que realiza antes de ir a dormir cada noche.
Gimnasia visual; ojos
Gimnasia visual
Ojos
- Para evitar bolsas y ojeras, intenta cerrar los ojos con el párpado inferior sin mover el superior y sin fruncir el ceño. Sube y baja el párpado de abajo 15 veces, lentamente. En la última, cuenta hasta 15 con el párpado subido y relájalo después.
- Sosteniendo “sin estirar” las cejas con el dedo índice y el pómulo con el dedo pulgar, cerrar los ojos con fuerza y lentamente sintiendo como tiemblan. Abrir lentamente y repetir 10 veces.
- Cejas altas y párpados deshinchados: Con la cabeza bien erguida inhala y exhala. Con los pulmones vacíos levanta las cejas lo más posible. Conserva esta posición contando hasta 5 y regresa a la posición inicial.
- Sin ojeras, bolsas ni arruguitas: Con los ojos abiertos, pon los dedos índices sobre los párpados inferiores. Inhala y al exhalar, intenta cerrar los ojos mientras los dedos se oponen al movimiento sujetando la piel. Vuelve a la posición inicial.
- Fuera párpados caídos: Cierra los ojos y coloca los dedos índice y pulgar en el ángulo exterior del párpado. Abre los ojos y con los dedos estira la piel hacia arriba y abajo. Inhala y al exhalar intenta cerrar los ojos, aunque no podrás por que estas sujetado los parpados.
Imágenes libres.
Imágenes libres.
Antes de seguir le recomendamos repetir nuevamente la lección anterior.
A continuación vamos a proceder con las imágenes libres. Dispóngase en perfecto relax externo, interno y mental. Deje entonces correr libremente las imágenes que van apareciendo.
Observe aquellas imágenes de las situaciones de su vida diaria. Imágenes de la relación con otras personas, imágenes propias de su trabajo, imágenes de sus amigos, de sus familiares. Advierta cómo algunas de ellas le provocan malestar, le provocan especial tensión muscular. Tenga en cuenta esas imágenes y, posteriormente al ejercicio, tome adecuada nota de ellas, sin intentar trabajar con esas imágenes todavía. Simplemente, déjelas correr en su mente y observe aquellas que le provocan especial tensión.
Repita varias veces este ejercicio de imágenes libres. Repítalo y tome nota reiteradamente hasta comprender cuáles son las imágenes que provocan tensión en usted y en qué partes de su cuerpo las tensiones se expresan con más fuerza.
Ochos acostados
Ochos acostados
El Infinito
Éste es también un buen ejercicio para los músculos extra oculares. Con una mano sostén el pulgar a unos veinte centímetros directamente en frente de tu nariz y enfoca la mirada en la uña.
Con la cabeza totalmente inmóvil durante el ejercicio, vas a empezar a trazar en el aire la figura del ocho acostado, o del infinito, con el dedo pulgar. Empieza moviendo el pulgar hacia arriba y a la izquierda, y conforme vayas completando la forma del infinito recuerda mantener tus ojos enfocados en la uña del pulgar.
Tus ojos están acompañando el movimiento de tu dedo, pero tu cabeza no se mueve. ¡Recuerda respirar! Haz tres ochos acostados con una mano, después otros tres con la otra mano. Finalmente junta tus manos, permitiendo que los dos pulgares estén juntos, y haz tres movimientos más.
Algunas variaciones de este movimiento consisten en acercar y alejar las manos del rostro conforme se dibuja el ocho acostado, o hacer ochos grandes y pequeños. Este movimiento es muy poderoso, porque te permite conectar ambos hemisferios del cerebro y te asegura que tus ojos están trabajando en equipo y en armonía con tus manos.
Los siguientes dos ejercicios de Gimnasia Visual son excelentes para cuando te sientas cansado (a), sientas los ojos resecos o tengas vista borrosa. Recuerde que si sufre problemas visite a su doctor para tener en cuenta su saldu.
CUENTA HASTA DIEZ
CUENTA HASTA DIEZ
Procura una posición cómoda – puede ser una silla- , manteniendo el cuerpo una postura recta en tu columna y apoyando tus pies sobre el piso, o bien sentado en la punta de los talones.
Coloca las palmas de tus manos hacia arriba al frente, a la altura de tu cintura, apoyándolas sobre tus piernas, o bien juntándolas enfrente de tu rostro sosteniendo alguna flor.
Cierra por un momento los ojos y, mientras, presta atención a tu respiración.
Toma aire y cuenta hasta diez; reten el aire en tu interior y cuenta otra vez hasta diez.
Exhala el aire contando hasta diez, y quédate sin aire mientras cuentas hasta diez y suavemente.
Repite el ejercicio varias veces.
BENEFICIOS
Cuando el cerebro fija atención en la respiración todo el sistema nervioso se pone de inmediatamente alerta.
El hecho de llevar un ritmo hace que el sistema nervioso adquiera armonía.
La calma regresa; en algunas culturas, como en Bali, a este ejercicio se le da el nombre de “meditación”.
Ayuda al cerebro a retener claridad en el razonamiento y apertura para la creatividad.
Relax mental
Relax mental
Practique nuevamente la lección número dos y preocúpese por no detenerse en un punto más que en otro. Repita, tratando de dar más velocidad a los desplazamientos internos, sin perder profundidad. Si cree dominar los ejercicios, dispóngase a avanzar.
En esta lección número tres trabajaremos el relax mental.
Sienta nuevamente su cabeza. Ahí está el cuero cabelludo, más abajo el cráneo. Comience por “sentir” su cerebro por dentro.
Sienta su cerebro como si estuviera “tenso”. Vaya aflojando esa tensión hacia adentro de su cerebro y hacia abajo, como si fuera descendiendo la relajación.
Concéntrese. Vaya bajando la tensión, como si la parte superior de su cerebro se fuera haciendo cada vez más suave, agradable. Siempre bajando, bajando hacia el centro de su cerebro, más abajo del centro, mucho más abajo, cada vez algo más algodonoso, más suave, más tibio.
Experiencia de paz
Experiencia de paz
Repita la lección anterior varias veces hasta poder experimentar la relajación mental rápidamente.
He aquí un modo para verificar su progreso: dé unos pasos por su cuarto de trabajo; abra y cierre algunas puertas; coja y deposite en el mismo lugar algunos pequeños objetos. Regrese luego al punto en que inició las operaciones.
Se supone que partió a efectuar aquellos procedimientos, desde el registro interno de relax mental, estudiado en la lección anterior.
Cuando domine el modelo citado, podrá intentar experiencias cotidianas más complejas.
Usted ya domina las tres formas de relax. Conoce el relax físico externo, el físico interno y el mental. Está ahora en condiciones de aplicar estos tipos de relax en la vida cotidiana de un modo veloz y eficaz.
Ha trabajado, hasta ahora, básicamente con los músculos y con las sensaciones internas. Pero en esta lección va a emprender un trabajo un poco diferente. Va a aprender a adiestrar las imágenes mentales. Son las imágenes las que movilizan tensiones pero, igualmente, estas imágenes pueden movilizar relajaciones.
Si, por ejemplo, imagina un incendio e imagina que usted está allí, podrá advertir con facilidad que sus músculos se tensan. Inversamente, a medida que va “apagando” ese incendio observará también cómo se va relajando la musculatura externa, y también registrará la relajación de sus sensaciones internas.
En esta lección número cuatro, vamos a comenzar a manejar cierta imagen de gran utilidad para el resto del trabajo: realizaremos la experiencia de paz.
Comience por imaginar una esfera transparente que, bajando desde lo alto, va entrando por su cabeza y termina alojándose en el centro del pecho, a nivel del corazón.
Algunas personas al principio no pueden imaginar bien esta esfera. De todas maneras, no es mayor inconveniente ya que sí pueden experimentar una agradable sensación en el pecho, sin el apoyo de la imagen esférica. Sin duda, con el tiempo, podrán visualizar correctamente esa esfera que va bajando y termina colocándose en el centro del pecho. Tomando en cuenta esta imagen, una vez alojada en el lugar correspondiente, se la va expandiendo lentamente, como si creciera cada vez más, hasta los límites de todo el cuerpo. Cuando la sensación, que comenzó en el centro del pecho se ha extendido por todo el cuerpo hasta sus límites, sobreviene una cálida sensación de paz y unidad interna, a la que se la deja operar por sí sola.
Es importante que esta sensación se extienda hasta los límites de todo el cuerpo, es decir, irradiando desde el centro del pecho cada vez más hacia todo el cuerpo, hasta lograr una suerte de luminosidad interna. Cuando ésta coincida con los límites del cuerpo, la relajación será completa.
A veces la respiración se hace amplia, acompañando a las emociones positivas que se van presentando: emociones de agrado, emociones inspiradoras. Pero no preste mayor atención a la respiración, solamente déjela que acompañe a las emociones positivas.
En otras ocasiones surgen algunos recuerdos y algunas imágenes muy vívidas. Pero usted se interesa más por su registro de paz creciente.
Cuando el registro, que comenzando en el pecho se haya difundido por todo el cuerpo hasta los límites, se habrá dominado lo más importante del ejercicio. Entonces surgirá la experiencia de paz. Usted podrá permanecer en ese interesante estado unos pocos minutos. Luego, haga retroceder lentamente la sensación y la imagen hasta el pecho, cerca del corazón. Desde allí, llévela nuevamente hasta su cabeza, para ir haciendo desaparecer la “esfera” que utilizó desde el principio del ejercicio.
Con esto queda terminada la experiencia de paz.
Recuerde: si no se ha relajado correctamente, según lo explicado en las lecciones anteriores, esta importante experiencia de paz no tiene oportunidad de manifestarse.
Relax físico interno
Relax físico interno
Recuerde la primera lección y realice todos los desplazamientos que allí se indicaron, repitiendo tantas veces como sea necesario, hasta tener registro de un buen manejo de la técnica en cuestión. Un recurso es el de procurar efectuar el relax cada vez más rápidamente, sin por ello disminuir la profundidad de la relajación.
Considerando el orden de las importancias es, desde luego, necesario dominar el relax de los músculos faciales, los del cuello y nuca y los del tronco en general. Es secundario dominar el relax de brazos y piernas. Habitualmente se piensa de otro modo y esto hace perder un tiempo considerable a los practicantes.
Recuerde: más importante que los miembros son su cabeza, su cuello y nuca, su rostro y desde luego, su tronco en general.
Vamos a tratar ahora el relax interno.
Nuevamente toma usted su cabeza como referencia. Ahora siente sus ojos, siente fuertemente los globos oculares, los músculos que rodean ambos ojos. Ahora está sintiendo sus dos ojos por dentro al mismo tiempo. Va experimentando la sensación interna y simétrica de ambos ojos, yendo hacia el interior de ellos, relajándolos, relajándolos totalmente. Ahora “cae” hacia dentro de su cabeza… se deja deslizar al interior y va relajando completamente. Sigue como cayendo por un tubo hacia los pulmones, va sintiendo simétricamente los pulmones por dentro y los va relajando. Luego sigue bajando internamente por su abdomen, relajando todas sus tensiones; sigue bajando internamente, aflojando por dentro, por su bajo vientre en profundidad, hasta la terminación de su tronco, dejando todo en perfecto relax.
Como puede comprobar, en este segundo tipo de relax no hemos tenido en cuente los brazos y piernas. Se va desde los ojos hacia adentro, y luego como cayendo definitivamente hacia la terminación del tronco.
Practique varias veces este ejercicio, comprobando al finalizarlo que no haya quedado algún músculo externo en tensión.
Estos músculos externos tendrán que haber quedado en perfecto relax y, por supuesto, se debe haber alcanzado un buen relax interno. Esto le permitirá avanzar hacia los próximos ejercicios, algo más complejos.